Un equipo liderado por Andrea Bernardi, estudiante de doctorado de la Universidad Diego Portales e integrante del Núcleo Milenio YEMS, confirmó el protoplaneta Elias 2-24 b: un mundo de masa similar a Júpiter, con menos de un millón de años, todavía inmerso en el disco de gas y polvo donde se está formando. YEMS es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través de la Iniciativa Científica Milenio. El resultado, publicado en The Astrophysical Journal Letters y destacado en un comunicado de NASA Science, entrega uno de los ejemplos más claros de un planeta ocupando y moldeando una brecha en un disco protoplanetario.

Elias 2-24 se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. El sistema había llamado la atención desde hace años porque observaciones de ALMA mostraron una brecha prominente en su disco de polvo, mientras observaciones posteriores con el Very Large Telescope de ESO detectaron una débil fuente puntual dentro de esa brecha. El nuevo estudio combina esas pistas con observaciones de archivo del Observatorio W. M. Keck y demuestra que la fuente se mueve como un planeta ligado al sistema, y no como un artefacto de imagen o una estrella de fondo.

Representación artística de Elias 2-24 b formándose dentro del disco alrededor de su joven estrella.
Representación artística de Elias 2-24 b, todavía creciendo dentro del disco de gas y polvo que rodea a su joven estrella. Crédito: W. M. Keck Observatory/Adam Makarenko. Imagen vía NASA Science.

Un planeta sorprendido mientras todavía se forma

La gran mayoría de los exoplanetas confirmados son mundos maduros, con edades de miles de millones de años. Elias 2-24 b es distinto: el sistema anfitrión tiene menos de un millón de años y el planeta parece estar todavía acreciendo material de su entorno. NASA destaca que los anteriores planetas más jóvenes estudiados directamente tienen más de cinco millones de años, por lo que Elias 2-24 b constituye una prueba especialmente exigente para las teorías sobre cuán rápido pueden formarse los planetas gigantes.

El planeta se encuentra aproximadamente 55 veces más lejos de su estrella que la Tierra del Sol. Los modelos estándar tienen dificultades para formar un planeta de masa similar a Júpiter tan rápidamente y a una separación tan grande, convirtiendo al sistema en un laboratorio privilegiado para mejorar los modelos de formación y evolución temprana de planetas gigantes.

“Los planetas deberían encontrarse dentro de las brechas, porque son ellos los que las están excavando”, explica Bernardi en el comunicado de NASA. “Y eso es exactamente donde encontramos a Elias 2-24 b”.

Observación de continuo de ALMA a 1,3 mm de Elias 2-24 con restricciones sobre la posición del protoplaneta.
Observación de continuo de ALMA a 1,3 mm del programa DSHARP. Las regiones magenta, azul y dorada indican el área que encierra la posición del compañero según este trabajo y resultados previos de la literatura. Elias 2-24 b se encuentra en la brecha del disco y está asociado con la acumulación de polvo en el borde interno del disco exterior. Crédito: Bernardi et al. (2026).

Conectando ALMA, VLT y Keck

La confirmación fue posible combinando observaciones de varias instalaciones. ALMA cartografió primero la estructura del disco; el VLT reveló una fuente débil dentro de la brecha; y el equipo de Bernardi volvió al archivo del Observatorio Keck, financiado por NASA, identificando la misma fuente en observaciones obtenidas en 2018 y 2020. Seguir su posición a través del tiempo permitió distinguir un movimiento orbital de un objeto de fondo estático o de un artefacto instrumental.

“Normalmente escuchamos hablar de telescopios trabajando por separado, pero esta confirmación fue posible únicamente gracias al uso conjunto de varios telescopios”, señala Bernardi en el comunicado de NASA. El resultado también muestra el enorme valor científico de los archivos astronómicos: datos tomados años atrás pueden transformarse en evidencia decisiva al combinarse con nuevas técnicas y observaciones.

Un nuevo integrante de una muestra todavía muy pequeña

Para YEMS, el descubrimiento aborda directamente uno de los objetivos centrales del núcleo: observar sistemas planetarios durante las etapas más tempranas de su evolución y conectar las estructuras que vemos en discos jóvenes con los planetas que las producen.

“Es emocionante sumar otro sistema a la pequeñísima muestra de planetas que podemos estudiar mientras todavía se están formando”, señala Sebastián Pérez, investigador YEMS y académico de la Universidad de Santiago de Chile. “Son estos sistemas los que nos permiten confrontar los modelos de formación planetaria con el proceso mismo, y no solamente con sus productos finales”.

Andrea Bernardi es estudiante de doctorado de la Universidad Diego Portales e integrante del Núcleo Milenio sobre Exoplanetas Jóvenes y sus Lunas (YEMS). YEMS es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través de la Iniciativa Científica Milenio. El equipo también incluye a los investigadores YEMS Lucas Cieza y Alice Zurlo, quienes han estudiado este y otros sistemas planetarios jóvenes desde Chile.

El descubrimiento ofrece una oportunidad excepcional para seguir la evolución de un planeta gigante mientras todavía está creciendo. Futuras observaciones espectroscópicas y un monitoreo astrométrico más prolongado permitirán precisar su masa, atmósfera y estado de acreción, y convertir a Elias 2-24 b en una referencia para los modelos de planetas gigantes jóvenes.

Fuente: NASA Science, “Newfound ‘Baby’ Planet Smashes Record for Youngest Known World”.